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miércoles, 6 de noviembre de 2013

lo que se repite

Hace poco Ana Carvajal en El Guillatún nos escribió sobre la existencia de 4 encuentros de danza efectuados durante el mes de octubre. Si bien desprendo de su escrito otra problematización que no tiene intención de discutir con la autora, sino más bien sumar, la utilizaré como eje visual de lo que a continuación quisiera manifestar.

 Me parece que la problematización no sólo está dada en que se realicen encuentro al mismo tiempo, quizás en ciudades distintas, en escenarios distintos y con el enfoque en un público diverso, sino más bien, lo que creo debiéramos desprender de ellos es que los nombres de los exponentes se repiten; aún existiendo cada día un número mayor de creadores en busca de instancias para instalar sus trabajos, haciendo que los nombres de a quienes ya se les otorgan los espacios para estar, hacer y exponer sean siempre reiterativos. Bien se puede señalar que la danza chilena ha buscado establecer una red de colaboración y acción en que los espacios, las ayudas y hasta los recursos sean más transversales, pero uno tiende a creer y confirmar que siempre todo cae en los mismos... Y que caiga en los mismo no significa que esté en contra de ellos o de sus propuestas coreográficas/performáticas, visiones/acciones de cuerpo, pues muy por el contrario, creo que todo acto enaltece el hacer que necesitamos para seguir insertando y potenciando la danza en este país, pero siempre me pregunto si hay espacios para nuevos creadores o nombres que no hayan sonado o resonado anteriormente…pues veo que la comunidad de la danza crea un circuito del cual participan siempre los mismos, formando un núcleo compacto, reducido y sin rotación en el que a veces los nuevos creadores no se sienten con la posibilidad de penetrar e instalar sus visiones/creaciones e intenciones y si lo hacen son muy bajos los cupos para que los nuevos puedan adherir.

 Los encuentros, festivales, ciclos y temporadas de salas están siendo abarcadas por las mismas personas que rotan de sala en sala o permanecen por años en una, apoderándose así de un capital industrial en el cual sí me hace sentido el concepto de "industrias creativas", pues se mantienen al alero de aquellos pequeños o gigantes respaldos que permiten hacer y continuar con sus propuestas “Hacer y mostrar. Hacer y mostrar” señaló Carvajal, mientras otros no adquieren mismas posibilidades… lo que no sé si responderá a que los jóvenes no buscan esos nuevos espacios o simplemente aquellos espacios no se abren para ellos. Aquí es donde veo que el concepto de capitalización se hace visible, y no podemos decir que no, pues en estos cuatro años de administración de la alianza hemos visto como han sido las mismas obras/nombres de coreógrafos las que recorren el país simulando que es lo único, lo mejor o lo que queremos mostrar como desarrollo actual de la danza en nuestro territorio.

 Por otra parte se viene escuchando desde hace tiempo la idea de descentralizar la cultura, la acción de la danza, todo ésto sin frutos, no siendo capaces de poder instaurarlo tampoco dentro de la misma región/ciudad. Hay un Chile deseoso de saber qué ocurre con la danza nacional desde la diversidad, al cual no hemos sabido responder 100%, pero aquí debiera detenerme para destacar a todos esos colegas que han impuesto con esfuerzo nuevos festivales de danza en regiones que financiados (o no, parcial o en su totalidad) han permitido la difusión y expansión de la danza en escala menor, pero bajo el esfuerzo-hasta económico- de cada compañía para llegar hasta ellos. Y también destacar la valentía que han tenido algunos egresados de las carreras de danza por irse a regiones y comenzar a trabajar la danza, a veces desde cero.

 Volviendo al punto que me trajo a escribir esto, pues creo que al hablar de industria cultural no hemos sido capaces de generar una apertura sino más bien la idea de capitalizar, como bien lo dije anteriormente, nombres, poder, dominios; uniformalidad... los que parecieran ser los transgénicos de la danza que se reproducen a gran escala por aquellos admiradores de la elite contemporánea. A ratos se ve muerta la autonomía del hacer/del discurso, copiando formas de aquellos que con sus nombres se han impuesto en lo escénico e institucional/formativo.

 Las universidades también se rigen por los nombres de moda para establecer sus procesos formativos y las convocatorias resultan ser no convocatorias, o bien uno podría pensar que los nuevos nombres no tienen propuestas generosas, inclusivas, atractivas e innovadoras. Coreógrafos residen en centros culturales desde hace 3 o más años, otros están en cada nuevo festival o en los que ya se posicionaron, siempre todos con nuevas o repetidas propuestas pero poco vemos aparecer rostros e identidades nuevas.

 Bien destacó Carvajal el tema de las curatorías, “¿No sería más lógico hacer festivales con curatorías que reconozcan y recojan las obras que nacen naturalmente desde los artistas?”. Ampliando la mirada y apertura a personas que no pertenezcan al núcleo que ya nos acostumbraron a ver.

 Pues insito en que aquí no expreso resentimiento, pues a veces estoy dentro y otras fuera del grupo que ha tenido oportunidades pero me parece que es algo que se visualiza y debemos reflexionar. Quizás la “generosidad” debiera imperar para crear una verdadera red nacional de danza.

 texto de Ana Carvajal http://www.elguillatun.cl/columnas/problematizando-la-danza/el-oficio-de-hacer-para-mostrar-y-mostrar-para-hacer

1 comentario:

Vale Pavez dijo...

Que es una industria Cultural ? Cuál es el propósito y en que estructura política se basa? A quien favorece la industria cultural ? Pensando en que cambios evolutivos se habla de una industria Cultural ? Que rangos de participación entrega una industria Cultural ?