Colectivo de arte la vitrina dice, “Nuestro Colectivo de Arte es una organización cultural sin fines de lucro abocada a la investigación, creación y difusión del arte usando como soporte activo nuestro cuerpo.
Construir cultura desde el arte en forma permanente, generar el sentido exploratorio en la creación y la investigación estético-artística no convencional con un profundo interés progresista y orientarnos en la relación humana horizontal constituyen la misión y el fundamento de las actividades del Colectivo de Arte La Vitrina.
Nuestra misión, también, se plasma en los procesos y creaciones escénicas, en nuestros constantes y variados talleres y encuentros, en la forma de convivir y sostener nuestro espacio.
Fomentamos la reflexión en torno al arte, por lo mismo nuestro espacio, representa un lugar abierto a recibir y organizar propuestas e iniciativas, en el cual nos potenciamos. Crecemos en la convivencia y heterogeneidad, haciendo cultura”[1].
En guerra, la obra que analizamos desde su enfoque vanguardista, es una disposición del colectivo a investigar sobre el cúmulo de sensaciones, emociones, vivencias y relaciones que surgen desde un tiempo sombrío, como lo es una guerra. Tiempos que no solo deben ser delineados como procesos bélicos, sino que existen con todo un carácter de globalización que consume a los vivientes en cada momento, pues crece y su masificación rompe con un trabajo comunitario y engrandece el individualismo, ahí yo digo, “quien corre se salva, pero quien ayuda, probablemente se queda en el camino, las buenas intensiones casi no existen o no nos damos tiempos para ellas”. Eso y muchas cosas detonan una guerra, no solo se saca una bala al aire o contra cuerpos, sino que contra una historia y sus sujetos involucrados de sol a sombra y eso es justamente lo que la vitrina narra en su historia.
Me refiero a no solo conflicto bélico, porque Guerra, muestra la critica a un sistema, a lo que la sociedad vive en al actualidad, no solo estamos en guerra por espacios y sino también por hambre, por comida, por luchas sociales, por generaciones perdidas, por sometimiento a ese sistema que tienen en crisis a los comerciables gobernados. “En el transcurso de las escenas nos aliamos para dejar al descubierto el cinismo voraz, nos apoyamos para fortalecernos y juntos conformar un frente que nos lleve a salir de este letargo individualista y consumidor, y tomar acciones para provocar un cambio que genere utopías mas solidarias, equitativas, participativas, respetuosas, horizontales y humanas”, nos señala la vitrina en su presentación de la obra[2].
Sonidos que vuelven el alma al cuerpo y cantos que dan pie para crear relaciones que han sido cortadas por un egoísmo de la humanidad y al cual debemos dar pie para exterminar. Aquí la vitrina quiere crear lazos, y fomentar el disfrutar de cosas sencillas que se dan de lo micro y que no se tapan con vínculos materiales[3], a los cuales la promoción del sistema nos ha envuelto, a ese orden que nos reprime y hace vender cuanto tenemos y comprar cuanto no necesitamos.
Su espacio escénico es un galpón, con un pasillo que se envuelve de alimentos empaquetados el cual nos lleva a una gran caja negra dentro de otra más amplia, la cual está rodeada de materiales visuales que detonan Guerra, los cuales señalan que la guerra está más cerca de lo que aparenta ser. En ese sentido, la guerra significa, se imagina, y se concreta, es y se vive. Cuerpos en el espacio, dan la sensación de tiempos desolados, yermos de poder, creando una escena que dice sobre un cuerpo reprimido, traumado, explotado, el cual es comprensible, desde su exposición en la obra, dotada de poca ropa en su transcurso, de ritos y torturas, todo suma para crear una gran manifestación, aunque cada escena dice, el fin está en el desarrollo, en la conjugación de todo. Creando espacio para un nombre bien puesto y bien desarrollado en la obra.
Uno de los objetivos propuestos es también el derrocar a los insensibles e inhúmanos. Atrás el individualismo y entrar a un trabajo de conjuntos, de grupos, de colectivos, donde seamos un todo y no algunos, él o ella.
Evoca solidaridad y reacción frente a las necesidades, desde el momento en que uno ve el valor de la entrada, pues un alimento no perecibles es ir en beneficio de un algo aunque no sepamos hacia donde se conduce aquello que entregamos. Pero eso dice, que existe un más allá[4]. Dicho acto de voluntariado va seguido de una relación constante entre intérpretes y publico, el cual es activo, hace parte de la obra, él también hace comunidad. Canta, lee, viste y da tonalidad a momentos de la obra y a veces muere.
La danza contemporánea, habla de un marco contemporáneo, en que ya no son las guerras grecas, romanas o románticas las que nos narrar la danza, sino que actos que están aquí, en el palpitar de la era que vivimos, del envolvente que consume al serhumano en su pasividad individualista y la poca conciencia de fraternidad.
Hay citas a hechos históricos y contextos de vida de quienes conforman el colectivo, hay una forma de ver al ratigado y al latifundista. Hay una exposición del cuerpo, donde el poder corpóreo se apodera de la escena, aunque la frase de movimiento no diga algo, se entiende que pasa en ese momento, que es lo que narra la escena[5]. El movimiento, su frase, su pose, no es referente en todo el trayecto que se recorre en la obra, pero la temperatura, la musicalidad, la dramatización y esos elementos ayudan a dar carácter y comprender, aunque me atrevería a decir que se dispone al espectador a vivir.
El consuelo que queda es que hay más y no se está solo y que la melancolía de eso, ayuda a construir una visión de consuelo y de empatía, dados por ejemplo cuando están los cuerpos tirados en el piso y espectadores que se vuelven parte de la escena deben vestirlos, ahí el espectador activo, busca la forma correcta o más amorosa de ayudar a vestir ala persona despojada de su vida, tratando de regresar su vida e identidad.
Señala el Colectivo en su página “juntos sortear la indiferencia del individualismo que el neoliberalismo nos impone, con el propósito de mantener su montaña de riqueza y ostentación, actitud miserable, a costa de opresión y un gran despliegue de cinismos de los gobiernos y los poderes económicos… esta Guerra es contra ellos”.
La obra no acaba ahí, sino que nos vamos a la Guerra, pero con nociones de llegar a hacer fraternalidad. De no seguir en la practica individual y hacer por nuestro desarrollo, sino por hacer un bien común aunque nos suene a idealismo onírico.
[1] http://www.danzalavitrinia.cl/ determiné poner la propia forma en que el colectivo ve su trabajo y como lo plasman en sus objetivos.
Hablaré desde mi particularidad en dos obras de la vitrina, “Guerra” y “Carne de Cañón, más su forma de prestar el espacio y como se ha llevado a cabo diversas muestras, como “Desde la otra orilla”. Me parece que ellos profundizan en la relación humana que más que ser horizontal, es transversal por el sentido que podemos ver en ella, dispuesto desde la acogida y la forma en reservar la asistencia a la obra, como todo el proceso que se vive en la escena y luego de ella, dando un espacio a la reflexión; en cierto sentido, el trabajo que la vitrina realiza tiene mucho de afectación al publico, dando su visión de mundo y haciendo ver al otro su perspectiva, abriendo sentido y dotando de un espacio casi espiritual, que vuelca la vida a espacios oníricos, sin querer serlos, pero que los llenan desde la comunicación y la forma de exponer el cuerpo. Y posee un gran énfasis en hacer comunidad, en crear relación con quienes ven sus obras, en ir más allá junto al espectador y no dar pie a la individualización, aunque a veces se ve en el carácter danzario, pero no es prioridad en su trabajo.
[2] http://www.danzalavitrina.cl/
[3] la canción que se canta dice; Bésame mucho, como si fuera esta noche la ultima vez
[4] La falencia de la danza que nombra Carlos Pérez, sobre el hacer danza hoy, que falta profundizar en propuestas que crea un algo después de solo ver y no quedarse con el marco revolucionario del instante que dura la obra.
[5] “De los humildes asesinados insensatamente una y otra vez, nace la mirada conmoción que se encuentra y activa en los ojos del hermano, para de la fraternidad entender e instalarse en el lugar del otro, en el sacrificio del otro, la muerte del otro, la necesidad del otro, la dignidad del otro, junto a los millones de otros, unirse y sumarse para que juntos, hacer que otro mundo sea posible”.
Colectivo de arte La Vitrina, http://www.danzalavitrina.cl/

Creación colectiva
Dirección: Nelson Avilés
Dirección musical: José Miguel Candela
Interpretación: Colectivo de Arte La Vitrina (+ público participativo)
Construir cultura desde el arte en forma permanente, generar el sentido exploratorio en la creación y la investigación estético-artística no convencional con un profundo interés progresista y orientarnos en la relación humana horizontal constituyen la misión y el fundamento de las actividades del Colectivo de Arte La Vitrina.
Nuestra misión, también, se plasma en los procesos y creaciones escénicas, en nuestros constantes y variados talleres y encuentros, en la forma de convivir y sostener nuestro espacio.
Fomentamos la reflexión en torno al arte, por lo mismo nuestro espacio, representa un lugar abierto a recibir y organizar propuestas e iniciativas, en el cual nos potenciamos. Crecemos en la convivencia y heterogeneidad, haciendo cultura”[1].
En guerra, la obra que analizamos desde su enfoque vanguardista, es una disposición del colectivo a investigar sobre el cúmulo de sensaciones, emociones, vivencias y relaciones que surgen desde un tiempo sombrío, como lo es una guerra. Tiempos que no solo deben ser delineados como procesos bélicos, sino que existen con todo un carácter de globalización que consume a los vivientes en cada momento, pues crece y su masificación rompe con un trabajo comunitario y engrandece el individualismo, ahí yo digo, “quien corre se salva, pero quien ayuda, probablemente se queda en el camino, las buenas intensiones casi no existen o no nos damos tiempos para ellas”. Eso y muchas cosas detonan una guerra, no solo se saca una bala al aire o contra cuerpos, sino que contra una historia y sus sujetos involucrados de sol a sombra y eso es justamente lo que la vitrina narra en su historia.
Me refiero a no solo conflicto bélico, porque Guerra, muestra la critica a un sistema, a lo que la sociedad vive en al actualidad, no solo estamos en guerra por espacios y sino también por hambre, por comida, por luchas sociales, por generaciones perdidas, por sometimiento a ese sistema que tienen en crisis a los comerciables gobernados. “En el transcurso de las escenas nos aliamos para dejar al descubierto el cinismo voraz, nos apoyamos para fortalecernos y juntos conformar un frente que nos lleve a salir de este letargo individualista y consumidor, y tomar acciones para provocar un cambio que genere utopías mas solidarias, equitativas, participativas, respetuosas, horizontales y humanas”, nos señala la vitrina en su presentación de la obra[2].
Sonidos que vuelven el alma al cuerpo y cantos que dan pie para crear relaciones que han sido cortadas por un egoísmo de la humanidad y al cual debemos dar pie para exterminar. Aquí la vitrina quiere crear lazos, y fomentar el disfrutar de cosas sencillas que se dan de lo micro y que no se tapan con vínculos materiales[3], a los cuales la promoción del sistema nos ha envuelto, a ese orden que nos reprime y hace vender cuanto tenemos y comprar cuanto no necesitamos.
Su espacio escénico es un galpón, con un pasillo que se envuelve de alimentos empaquetados el cual nos lleva a una gran caja negra dentro de otra más amplia, la cual está rodeada de materiales visuales que detonan Guerra, los cuales señalan que la guerra está más cerca de lo que aparenta ser. En ese sentido, la guerra significa, se imagina, y se concreta, es y se vive. Cuerpos en el espacio, dan la sensación de tiempos desolados, yermos de poder, creando una escena que dice sobre un cuerpo reprimido, traumado, explotado, el cual es comprensible, desde su exposición en la obra, dotada de poca ropa en su transcurso, de ritos y torturas, todo suma para crear una gran manifestación, aunque cada escena dice, el fin está en el desarrollo, en la conjugación de todo. Creando espacio para un nombre bien puesto y bien desarrollado en la obra.
Uno de los objetivos propuestos es también el derrocar a los insensibles e inhúmanos. Atrás el individualismo y entrar a un trabajo de conjuntos, de grupos, de colectivos, donde seamos un todo y no algunos, él o ella.
Evoca solidaridad y reacción frente a las necesidades, desde el momento en que uno ve el valor de la entrada, pues un alimento no perecibles es ir en beneficio de un algo aunque no sepamos hacia donde se conduce aquello que entregamos. Pero eso dice, que existe un más allá[4]. Dicho acto de voluntariado va seguido de una relación constante entre intérpretes y publico, el cual es activo, hace parte de la obra, él también hace comunidad. Canta, lee, viste y da tonalidad a momentos de la obra y a veces muere.
La danza contemporánea, habla de un marco contemporáneo, en que ya no son las guerras grecas, romanas o románticas las que nos narrar la danza, sino que actos que están aquí, en el palpitar de la era que vivimos, del envolvente que consume al serhumano en su pasividad individualista y la poca conciencia de fraternidad.
Hay citas a hechos históricos y contextos de vida de quienes conforman el colectivo, hay una forma de ver al ratigado y al latifundista. Hay una exposición del cuerpo, donde el poder corpóreo se apodera de la escena, aunque la frase de movimiento no diga algo, se entiende que pasa en ese momento, que es lo que narra la escena[5]. El movimiento, su frase, su pose, no es referente en todo el trayecto que se recorre en la obra, pero la temperatura, la musicalidad, la dramatización y esos elementos ayudan a dar carácter y comprender, aunque me atrevería a decir que se dispone al espectador a vivir.
El consuelo que queda es que hay más y no se está solo y que la melancolía de eso, ayuda a construir una visión de consuelo y de empatía, dados por ejemplo cuando están los cuerpos tirados en el piso y espectadores que se vuelven parte de la escena deben vestirlos, ahí el espectador activo, busca la forma correcta o más amorosa de ayudar a vestir ala persona despojada de su vida, tratando de regresar su vida e identidad.
Señala el Colectivo en su página “juntos sortear la indiferencia del individualismo que el neoliberalismo nos impone, con el propósito de mantener su montaña de riqueza y ostentación, actitud miserable, a costa de opresión y un gran despliegue de cinismos de los gobiernos y los poderes económicos… esta Guerra es contra ellos”.
La obra no acaba ahí, sino que nos vamos a la Guerra, pero con nociones de llegar a hacer fraternalidad. De no seguir en la practica individual y hacer por nuestro desarrollo, sino por hacer un bien común aunque nos suene a idealismo onírico.
[1] http://www.danzalavitrinia.cl/ determiné poner la propia forma en que el colectivo ve su trabajo y como lo plasman en sus objetivos.
Hablaré desde mi particularidad en dos obras de la vitrina, “Guerra” y “Carne de Cañón, más su forma de prestar el espacio y como se ha llevado a cabo diversas muestras, como “Desde la otra orilla”. Me parece que ellos profundizan en la relación humana que más que ser horizontal, es transversal por el sentido que podemos ver en ella, dispuesto desde la acogida y la forma en reservar la asistencia a la obra, como todo el proceso que se vive en la escena y luego de ella, dando un espacio a la reflexión; en cierto sentido, el trabajo que la vitrina realiza tiene mucho de afectación al publico, dando su visión de mundo y haciendo ver al otro su perspectiva, abriendo sentido y dotando de un espacio casi espiritual, que vuelca la vida a espacios oníricos, sin querer serlos, pero que los llenan desde la comunicación y la forma de exponer el cuerpo. Y posee un gran énfasis en hacer comunidad, en crear relación con quienes ven sus obras, en ir más allá junto al espectador y no dar pie a la individualización, aunque a veces se ve en el carácter danzario, pero no es prioridad en su trabajo.
[2] http://www.danzalavitrina.cl/
[3] la canción que se canta dice; Bésame mucho, como si fuera esta noche la ultima vez
[4] La falencia de la danza que nombra Carlos Pérez, sobre el hacer danza hoy, que falta profundizar en propuestas que crea un algo después de solo ver y no quedarse con el marco revolucionario del instante que dura la obra.
[5] “De los humildes asesinados insensatamente una y otra vez, nace la mirada conmoción que se encuentra y activa en los ojos del hermano, para de la fraternidad entender e instalarse en el lugar del otro, en el sacrificio del otro, la muerte del otro, la necesidad del otro, la dignidad del otro, junto a los millones de otros, unirse y sumarse para que juntos, hacer que otro mundo sea posible”.
Colectivo de arte La Vitrina, http://www.danzalavitrina.cl/

Creación colectiva
Dirección: Nelson Avilés
Dirección musical: José Miguel Candela
Interpretación: Colectivo de Arte La Vitrina (+ público participativo)
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